MARZO ENERGÉTICO

Siguiendo con la propuesta de un cambio de hábito por mes, en marzo le toca el turno al ahorro energético. Seguramente éste sea más fácil de implementar que el del agua (¿Cómo les fue con eso?) porque la reducción de energía (eléctrica) además de un impacto ambiental tiene un efecto visible en la factura de la luz, entre otras. Ahora más allá de lo económico, ahorrar energía equivale a disminuir el consutmo de combustibles en la generación de electricidad evitando también la emisión de gases contaminantes hacia la atmósfera.

Para empezar, lo básico sería no dejar luces prendidas en habitaciones que no estemos usando. Prenderlas al entrar y apagarlas al salir parece una obviedad pero no siempre nos acordamos. Sin embargo, en el hogar el consumo de energía eléctrica también está presente en gastos micro, que se extienden por días, como dejar la tele, compu, microondas o cualquier aparato electrónico en standby, abrir la heladera por mucho tiempo o dejarla mal cerrada. Y también en los consumos de pocos minutos pero con mucha carga energética como la plancha, el lavarropas o el aire acondicionado. Planchar todo junto para no estar calentando y enfriando la plancha, realizar lavados de carga completa, dejar el aire a temperatura constante (24ºC) sin ventanas abiertas o evitando el uso acolchados para dormir (sabemos de varios que duermen con frazada y el aire a 18ºC, ¡es hora de soltar esa costumbre!). Además, está la optimización del gas o la electricidad que usamos para cocinar: si tapamos las ollas y ponemos el fuego en medio logramos un mejor aprovechamiento del calor, y en la esquina opuesta si descongelamos los alimentos con tiempo no hace falta someterlos al microondas o al calor puntual.

Desperdiciar comida también es gastar energía, por el esfuerzo y los recursos que se usaron para ese producto llegue a nuestras manos. Y luego está el tema de la eficiencia energética de los electrodomésticos y la iluminación que tenemos. Si vamos a cambiar alguno aprovechemos para elegir el más cercano a la clasificación “A”, lo mismo con las lámparas, que sean LED. Y ya que estamos si existe la posibilidad de renovar algunas cosas de la casa una buena aislación de ventanas, paredes y puertas puede ahorrar muchísima energía.

¿Y fuera de casa? Quién no llamó a 3 ascensores a la vez por no esperar a que llegue uno. Qué hay de viajar solos en auto vs. un transporte compartido o que no requiera combustible fósil…¿se les ocurre algún otro?

Éstos son algunos de los pequeños cambios que pueden hacer la diferencia, los podemos replicar también en la oficina, la escuela, en la casa de amigo, cambiarlos es casi tan importante comunicarlo a gente que todavía no lo sabe.


NOTA: Antes de que nos lo digan sepan que el tema de los servidores de internet y el consumo de pantallas y celulares también tiene una incidencia en la energía que usamos, pero eso queda para las ediciones de los próximos meses…

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